Este año solamente queda un rato de olas grandes:
mi particular desprendimiento de retina,
nuestros soles en verano, la psoriasis,
sollozar en diferido…
Tulipanes amarillos para verte
un planeta tan vacío que estremece,
mecedoras en un cráter de la luna tan añil
aguantaré media hora más para rozar una columna vertebral.
Esta guerra, retaguardia y los refuerzos,
las esperas en Hacienda, el próximo carnaval.
Mi cabeza no se para, estoy tan viva
que deshago crucigramas a soplidos.
La existencia no se para, vive Dios.
Aunque dios no viva.